miércoles, 29 de julio de 2015

Cierra los ojos


¿Cómo seguir adelante cuando toda tu vida desaparece, sin dejar rastro ninguno del pasado?¿Qué hacer ante la adversidad de tener que buscar un camino entre escombros cuando creías tener todo atado y bien ordenado, cuando te das cuenta de que vivías equivocado? Todo en tu mente se desmorona, y provoca como primer punto el shock. No hay más, te dices, todo era mentira. Y ahí, en caída libre, se te revuelven las tripas y cierras los ojos. Sabiendo el futuro golpe, la rotura asegurada. Y no hay cosa más valiente que sentir miedo, no hay cosa más humana que cerrar los ojos y llorar.


sábado, 18 de julio de 2015

Bienvenidos



Bienvenidos al desastre
al derrumbe en implosión
al pasado
al ayer.
A las ciento cuarenta palabras
de una poesía
sin rima ni verso
sin métrica y sin salvación.
Bienvenidos al olvido
al baile de la súplica
con la locura
al paseo de un invierno
por el estallido
de la garganta de los cuerdos.
A la sepultura de la lluvia
ahogada en el recuerdo
del fuego ardiendo
quemando la razón.
Bienvenidos a las balas
que atraviesan la luna a pleno día
y rompen más allá
de una simple tregua.
Al tambalear de unos acordes
en plena caída
a pleno pulmón
en el interior de una metáfora
sin sentido.
Bienvenidos
a las ruinas de mis letras
al final del silencio
y el principio de la tormenta.
Bienvenidos.
Pasen y vean
y no destrocen más
de lo que ya ven
a sus pies.


viernes, 12 de junio de 2015

Sal al balcón

Y que llueva
Y se inunde la tristeza 

martes, 28 de abril de 2015

Nada


Gotas azules tambaleándose en mi sien que vienen y van, llevando por cada pensamiento un cielo, por cada sentimiento una aguja y por un latido todos mis gritos enlatados en un bote de tomate triturado. Remito tus cartas a Francia, y luego las quemo. Esparzo las cenizas en tierra quemada, como si fueran semillas a punto de brotar, creando un árbol acorde a Fibonacci, perfecto, deletéreo, injustamente inverso a tu mirada. Juego a cara o cruz con sus hojas y luego escalo por sus ramas hasta lo más alto, para sin más lanzarme, zambullirme, retarme en picado a tu espalda y en oblicuo a tu filo. Herida sobre cicatriz, sangre goteando al suelo en perfecta gravedad, pero asíncrona al reloj de la habitación donde estaba encerrado el tiempo que todo lo cura, que todo lo expande, que todo lo comprime, lo evita, lo esconde, lo protege, que todo, todo, todo...
Que nada.