jueves, 2 de octubre de 2014
Conversaciones con S (I)
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Etiquetas: conversaciones con S
viernes, 19 de septiembre de 2014
Mimetismo
Aquí todo es pared. Silencio, bocanadas y putrefacción. No hay salida. No hay entrada. No hay nada. Hasta la oscuridad, desde la luz, todo es simple, cuadrado, sin curvas. Todo es pausa. Ni un grito disecado en el techo podría parar esto. Ni una ventana al vacío. Ni siquiera un puñado de valentía. Se lo comería la oscuridad antes de llegar a la boca. No hay esperanza ni en las palabras, abocadas a la escapada y muertas en el menor atisbo de libertad. Ni tú, ni nadie. Ni el miedo, ni la paciencia. Ni el fuego ni las sombras, ni el tacto ni la sangre, ni la mentira, ni la verdad, ni el gotelé de la pared. Esto no lo salva ni Murakami.
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Etiquetas: hojas perdidas
viernes, 29 de agosto de 2014
G
Tés unha mente en constante oleaxe
Que viaxa nun mar de dúbidas
e silencios orballados,
como quen mira as pisadas na terra
e torna a súa mirada cara ó pasado.
Calquera dirá que a tristura apodérase de ti,
que de sorrisos están cheos
os teus bolsillos pechados
e que o lume de San Xoan
o ocultas entre as mans.
Así que viaxa,
pequecha dos ollos verdes,
viaxa e conta a todos
que os teus sorrisos
sólo son
para aqueles que,coma ti,
levan a morriña
preto ao corazón.
martes, 26 de agosto de 2014
Historias
Ella tendría unos 24 años cuando entró por primera vez en mi habitación y fue directamente al fondo. Cogió una de mis novelas del armario empotrado, entre todas las que lo abarratoban y llegaban hasta prácticamente el techo. Se sentó en la cama pensativa y abrió la primera página. Sonreí. Tras ello fui a la cocina a por unas galletas y un par de vasos de zumo de naranja. Lo preparé todo con tranquilidad y cuando volví a la habitación estaba absorta, leyendo y obviando todo lo que pudiera ocurrir a su alrededor. Me senté a su lado y le ofrecí una galleta. Era de sus favoritas, una mezcla de nata y pepitas de chocolate con las que a veces la embaucaba sabiendo que eran todo un vicio para ella. No me contestó, así que se la volví a ofrecer, y ante su nula respuesta confirmé todas mis sospechas. La tenía atrapada en mis historias.