miércoles, 1 de enero de 2014

Torpeza en papel en blanco

Posando tus silencios uno a uno en mis variaciones de luz, y nombrando de par en par contornos de los sonoros recuerdos en mi invierno tiritante de tu voz. Y que inventen circunferencias fragmentadas, que nombren al mismo Neruda, que aquí tú y yo somos más que una simple primavera, que aquí tú y yo somos la violencia en vena de un puto poeta en plena hibernación de su poesía.
Somos, al fin y al cabo, la cumbre del Everest hecha añicos y repartida en una cama de fragmentos de espejos octogonales, haciéndonos comprender que las miradas que me sorprenden cada vez que tu pupila se cruza con la mía dan una razón a mi guerra en la trinchera de tus piernas, dan un paso al frente en tus dudas dubitativas y colocan adjetivos a tu espalda ordenados por las letras imposibles de nuestros deseos. Y la conclusión, el desenlace o la nada nos dice que, al fin y al cabo, qué van a decir los cuerdos de tus ojos si nunca los vieron, si nunca los sintieron, si nunca, por más que quieran, los escribieron.

martes, 31 de diciembre de 2013

Temo


Temo
y sin una 'a'
tras esa 'e'
como escribió Darín
en una noche con sueños.
Temo
a tu mirada
a tu sencillez
y a tu grandeza
como temen el frío
las aves del sur.
Temo que un día
sin darte cuenta
te des cuenta
que yo no soy más
que una 'a' pequeñita
en ese te amo
escrito en nuestra historia,
amor.


domingo, 24 de noviembre de 2013

23/2


La lágrima que rozaba su mejilla y quería desaparecer en el hueco de su boca.
Y yo tan lágrima, y ella tan imposible.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Tipografía


Si quieren hablar de tipografía
háganlo sobre las comillas
de la comisura de sus labios.
Pero no se asusten
es normal
notar cierto rubor y atracción
hacia esa curvatura.
Escogerán un sueño
e incluirán esa imagen
en alguno de esos resquicios
que se dejan a la fantasía.
Y a pesar de ello
nunca tendrán clavado
en la parte izquierda
del costado de los recuerdos
esos ojos tristes, inundados.
Todo comenzó
en una noche azul lluvia
y negro tempestad.
Se escondió entre mis cuentos
y 231 días durmió
bajo una hache muda
esperando a que esas nubes
se alejaran de su tristura.
Y cuando todo amainó
y la calma se acercó
esas comillas
que ahora ustedes ven
me susurraron mil viajes
en naves de cartón piedra
colores imposibles
e hipérboles de una flor.
Relegó mis ideas
de pausas y calma
a un tercer plano
de abecedarios con escalofríos.
Y me hizo comprender
que si algo está al revés
solamente es
una cuestión de gravedad.
Así que si quieren
hablen de tipografía
de comas, puntos y aparte
de silencios y golpes.
Pero no olviden
que lo estúpido, lo irracional
sería no nombrar
entre comillas
la comisura de sus labios.