Partitura de pisadas. Curvatura de frío. Lluvia de sueño. Penumbra de papel. Calor de invierno. Luces de verano. Y una pregunta.
¿Dónde perdí aquella poción?
domingo, 11 de noviembre de 2012
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lunes, 13 de febrero de 2012
Martes
Entró al lugar,procurando no manchar los zapatos con un charco, y tras el chirrido de la puerta observó la poca gente que había. Se situó en la cola más cercana, con una pareja por delante, y esperó. En su turno pidió, sin resquemor, una entrada para la película más larga. "Y que empiece en menos de 15 minutos. Pero no me digas el nombre". La mujer le dio la entrada, en un intercambio por 6.50€. "Sala 4",espetó. Cruzó la esquina dirección a la sala, y antes de dirigirse al tipo que rompería a la mitad sus 6.50€, pidió un menú de palomitas resecas con Coca-Cola al 40% de hielo. Pagó, para luego darle la entrada al rompemitades, y se dirigió a la sala.
Estaba sólo, así que eligió un sitio al azar. Se sentó, acomodó las palomitas y la bebida, y guardó la mitad de la entrada en su bolsillo. A los pocos segundos las luces se apagaron, así que era el momento. Sacó su gramo de coca, comprado al mejor postor, en un callejón de Madrid.
Esos eran sus martes de fantasía.
Murió un jodido lunes.
jueves, 17 de febrero de 2011
Brújula
Paseando por tu cuello con oscilaciones armónicas, situando lunares, atrayéndolos y cambiándolos de lugar con anticiclones de escalofríos. Las corcheas suenan mejor bajo las sábanas, con ecos de sonrisa y besos de esquimal. Haremos un fuerte, y allí guardaremos nuestros secretos deseos. Los besos a un lado, junto a un abrazo de los de no querer soltarse y un susurro de magia, custodiando cada filo de nuestras líneas. Y al otro lado, de proa a popa, la embarcación que lleva a tu colonización. Surcando tus labios, atravesando tormentas, y llegar a la calma.
Y en ella,
(atenta a todos mis movimientos)
un susurro diminuto
sábado, 11 de diciembre de 2010
Trazas
Era extraño para mí no poder recordar su rostro. Repetía en mil folios sus ojos, marrones de otoño, y me bloqueaba por su mirada. Había algo que fallaba en mi mente, algo que no me dejaba ver más allá de sus pupilas.
Así que terminé por dibujar sus piernas. Desnudas.
Suaves, templadas, con sus rodillas juntas y sutilmente escondiendo su mitad de camino. Tumbada, relajada, rodeando un pie con el otro, rozándose apenas un milimetro.
Y el mapa de mis deseos me llevó a su cintura.
Una fina sábana transparente,apenas blanca, dejaba entrever su piel suave, deslizante, que inevitablemente, resbalando te llevaba a una tierra entre montañas inexplorada. Y me adentré sin miedo, con seguridad. Y con la idea de que no podría haber otros caminos.
Era extraño para mí no poder recordar su rostro. Me había perdido en su cuerpo,y había vuelto a olvidar mi mente a cambio de otro minuto de recuerdo.
Y aquí quiero desaparecer...Mientras busco algún atisbo de tus ojos. De tu rostro. Que de nuevo me haga perderme en el tacto de tu esbozo...