martes, 31 de diciembre de 2013

Temo


Temo
y sin una 'a'
tras esa 'e'
como escribió Darín
en una noche con sueños.
Temo
a tu mirada
a tu sencillez
y a tu grandeza
como temen el frío
las aves del sur.
Temo que un día
sin darte cuenta
te des cuenta
que yo no soy más
que una 'a' pequeñita
en ese te amo
escrito en nuestra historia,
amor.


domingo, 24 de noviembre de 2013

23/2


La lágrima que rozaba su mejilla y quería desaparecer en el hueco de su boca.
Y yo tan lágrima, y ella tan imposible.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Tipografía


Si quieren hablar de tipografía
háganlo sobre las comillas
de la comisura de sus labios.
Pero no se asusten
es normal
notar cierto rubor y atracción
hacia esa curvatura.
Escogerán un sueño
e incluirán esa imagen
en alguno de esos resquicios
que se dejan a la fantasía.
Y a pesar de ello
nunca tendrán clavado
en la parte izquierda
del costado de los recuerdos
esos ojos tristes, inundados.
Todo comenzó
en una noche azul lluvia
y negro tempestad.
Se escondió entre mis cuentos
y 231 días durmió
bajo una hache muda
esperando a que esas nubes
se alejaran de su tristura.
Y cuando todo amainó
y la calma se acercó
esas comillas
que ahora ustedes ven
me susurraron mil viajes
en naves de cartón piedra
colores imposibles
e hipérboles de una flor.
Relegó mis ideas
de pausas y calma
a un tercer plano
de abecedarios con escalofríos.
Y me hizo comprender
que si algo está al revés
solamente es
una cuestión de gravedad.
Así que si quieren
hablen de tipografía
de comas, puntos y aparte
de silencios y golpes.
Pero no olviden
que lo estúpido, lo irracional
sería no nombrar
entre comillas
la comisura de sus labios.

domingo, 27 de octubre de 2013

Teseracto


Teletransporto mis ideas a un lugar mejor. Coloco mis pensamientos ordenados por color en estanterías rojas puntiagudas, clasificando sus principios en finales camuflados, reverberaciones cilíndricas o pausas encerradas en pompas de jabón. Elijo uno al azar, me tumbo en la cama y dejo a las palabras desdoblarse y deslizarse hacia mis silencios de forma desordenada pero con límites impares. El reloj marca el ritmo causando estragos en Nepal, señalando una hora menos en intervalos de cinco minutos.
Entro en la cuestión y lanzo tres dados que dan la solución a la ecuación de la distancia en años sombra entre tu frío y mi espejo. Y cuando todo parece un caos contenido, con una mueca de calor descubro en el reflejo que sin quererlo ni evitarlo el sueño me ha alcanzado.