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sábado, 12 de septiembre de 2015

Fieras


Aúllan. Aúllan como fieras, bestias de la noche y la oscuridad. Relamen las heridas, esconden sus deseos, y observan, impacientes, la niebla que les rodea. Buscan, no encuentran, y la rabia les invade, y se encogen, tensos, ateridos de frío, inundándose poco a poco y ahogándose en la angustia de una noche más sin libertad.

martes, 9 de diciembre de 2014

La tiranía de los secretos


Es de ser ingenuo decir
que me calaste hasta los huesos
cuando en realidad llegaste
hasta los latidos.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Mimetismo


Aquí todo es pared. Silencio, bocanadas y putrefacción. No hay salida. No hay entrada. No hay nada. Hasta la oscuridad, desde la luz, todo es simple, cuadrado, sin curvas. Todo es pausa. Ni un grito disecado en el techo podría parar esto. Ni una ventana al vacío. Ni siquiera un puñado de valentía. Se lo comería la oscuridad antes de llegar a la boca. No hay esperanza ni en las palabras, abocadas a la escapada y muertas en el menor atisbo de libertad. Ni tú, ni nadie. Ni el miedo, ni la paciencia. Ni el fuego ni las sombras, ni el tacto ni la sangre, ni la mentira, ni la verdad, ni el gotelé de la pared. Esto no lo salva ni Murakami.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Calor de invierno


Un día el mundo será feliz y la luz llegará a todas partes. Un día esa luz se convertirá en calor, en calor cálido, en una rara sensación. La sensación de estar viviendo un sueño, una historia, un cuento con final trágico y feliz. La tragedia de no poder ser tristes, de no poder llorar por dolor.

Dolor por el mundo feliz.

La luz roja se proyectará en nuestros oídos, y éstos captarán el sonido del color. Color rojo de labios carnosos, o de labios sangrando, heridos por el sonido que proyectan sus facciones. La fracción de segundo que separó ese mundo paralelo. Indiferente me es que todo sea igual, igualmente amarrado al mismo puerto, sin destino donde ir, sin parada a descansar, sin descanso y respirar.

 Respiro, luego existo, aunque extinga toda esperanza.

Espera el camino que te llevará al final, al final del círculo, del puerto no amarrado, nuevo, con pulmones. Al diferente a la igualdad, a un puente sangrante y carnoso, como labios al borde de cuentos e historias trágicas y felices, contadas por sonidos y oídas por oídos, pensando, sin jamás cerrar los ojos, en sueños rojos, cálidos y raros, sensación que convertirá la luz de todas partes en calor. Y allí amarrando una esperanza me verás, formando y transformando lo que será, un día, un mundo feliz.