Lejos de la gente que me dice lo que debo
y no debo hacer
Bebo de todos sitios, recorro mis caminos,
no me baño en miel.
Y no tengo prisa por llegar…
Estoy a gusto en mi pared.
Ciega de mirar, cansada de observar,
muda de ver...
Me pienso y me equivoco, me elevo cuando toco,
me hago renacer...
Prefiero mi carril, reniego del subir sin comprender.
Mis pies crecen del suelo, necesitan estiércol para florecer.
Y no tengo prisa por llegar…
estoy a gusto en mi pared...ya irá creciendo mi pared...
Y voy… a mi ritmo voy...
Y voy, voy, voy…Y voy…
No juego en loterías, ni crecen margaritas de mi piel.
Si pierdo la batalla me lamo las heridas,
me inyecto la fe...
Porque no tengo prisa por llegar...
Ya irá creciendo mi pared....Yo estoy a gusto en mi pared...
Y voy… a mi ritmo voy...
Y voy, voy, voy…Y voy…

http://www.myspace.com/zaharapop
http://www.zaharapop.com
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A mi ritmo - Zahara
Ragga*
viernes, 1 de agosto de 2008
Todas las mañanas que empiecen sonriendo...
viernes, 21 de marzo de 2008
viernes, 7 de marzo de 2008
...
Que hijos de puta,pensó.
Que adorables hijos de puta.
Creado por
Ragga Movirektor
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raggeos
Etiquetas: punto y aparte
martes, 5 de febrero de 2008
Hermanos de agua
Mil perdones por mi tardía renovación, pero los estudios no dan tiempo para nada…
Así que de regalo una pequeña historia…
Hermanos de agua
La niña permanecía alerta, sobrepasando el límite de la intranquilidad. La sombra había aparecido varias veces, y ella se impacientaba. Cerró los ojos fuertemente, y en ese momento una imagen surcó su cabeza, dejándola sin respiración. Unos grandes ojos azules acompañados de un rostro con una leve sonrisa se unían al paisaje de un manantial. Llovía, mientras se oía el trabajo lejano de una tormenta. El pelo rubio y brillante del niño se mojaba, y sin dejar de sonreír se acercó al manantial. Se agachó y cogió un poco de agua con sus manos puestas en forma de cuenco, y con cuidado lo vertió sobre la niña. Ella comenzó a notar calor en su cuerpo, pero sin que este llegara a ser incómodo. Expiró y dijo: “No hace tan buen día como ayer, hermano”. El niño aumentó la sonrisa: “el día no es mejor o peor por el tiempo, sino por la felicidad con que se lleve”, le contestó.
La niña afirmó, y cogiéndole de la mano, saltaron al manantial.

Volveré
Ragga*
