— Tengo miedo.
S y yo estábamos en la terraza de una cafetería céntrica de Madrid, tras haber callejeado durante un par de horas en busca de la primera edición de un libro. No lo habíamos encontrado, y decidimos hacer un descanso antes de volver en su búsqueda. Tras habernos servido el camarero un par de cafés, S me hizo esa afirmación.
— ¿Miedo de qué?—le contesté, ya que ella no continuó la frase.
— De echar demasiado de menos el amor.
Me acomodé en la silla y le pregunté:
— ¿Demasiado?
— Sí, demasiado...—continuó— De echarlo tanto de menos que un día llegue una ilusión parecida al amor y me tire por la borda con todo el equipaje, incluida la razón. Que me sumerja, me hunda y no haga esfuerzos por flotar, con la seguridad de que puedo respirar, sin miedo a nada, sin miedo al dolor. Ese dolor que ya hizo estragos en mí una vez, y que con ese pequeño rayo de luz se desvanezca. Tener delante una hoja en blanco y que de una pequeña gota de ese océano, al que dejaría actuar sobre mí a su merced, surjan 20.000 palabras de viaje submarino al fondo de mis entrañas, de mi alma, que renueven, que hagan surgir historias de un minuto y sueños compartidos más allá de lo que una puede ser capaz de escribir. Que las dificultades fueran como una montaña de libros que sólo puedes sortear leyendo todos y cada uno de ellos, y parezcas invencible ante ello. ¿Quién no querría los problemas de esa forma? Pero que sin más y de pronto, cuando creas que todo es perfecto, entre esa montaña aparezca "50 sombras de Grey".
S se quedó pensativa mirando su café.
— Pero en el amor también pueden surgir grandes dificultades, ¿no? —le dije.
Me miró a los ojos con expresión seria y contestó:
— Sí. Pero no puedes quemarlas.
domingo, 15 de marzo de 2015
Conversaciones con S (II)
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Ragga Movirektor
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Etiquetas: conversaciones con S
martes, 24 de febrero de 2015
Despedida en tu portal
Y se acaba, se acaba todo. Se funde en mil partículas de agua, diluvio universal.
Repite conmigo: todo se acaba.
Desaparece en contacto con el aire, ultraje al deseo, destrozo universal.
Repite conmigo: (absolutamente) todo se acaba.
Todo.
Todo, después de tu invierno.
viernes, 13 de febrero de 2015
Tiemblo
Y hago sombras con mis manos
a la luz de tu cuerpo.
Y hago letras también
con las que creo un idioma
donde latido y corazón
son sinónimos y fábula.
Y te nombro
me miras
y tiembla el cielo
el viento
y los miedos.
Y tiemblo yo
pobre de mí
tiemblo
y no hay forma de pararlo
no hay forma
de dejar de sentir
el mundo a un paso
y el temor a huir.
viernes, 23 de enero de 2015
Caos
Puedo ser destructivo. Serlo ahora mismo, justo en este momento. Decirte una frase que te destroce por dentro, que te haga mirarme con cara de loca pensando la forma más fácil de arrancarme la cabeza. Y en cambio aquí estoy, en silencio. Observando las nubes moverse lentamente, tapando en ocasiones al sol y haciendo que la brisa sea más fría durante unos segundos. Mordiéndome la lengua, siendo cauto. Y todo por el amor. Por esa puñetera estupidez del amor que me ha comido por dentro y me ha hecho vulnerable a tu mirada.